sábado, 31 de julio de 2010

Placer celestial


Caminando juntos hacia el cielo por la vía del placer, recorremos las calles del deseo en busca de un nuevo amanecer...

La cama es nuestro transporte hacia tan sublime lugar, las sábanas son las nubes con las que nunca dejamos de soñar...


Su cuerpo es mi delirio, sus besos mi placer, su sexo mi motivo para nunca dejar de ceder...


Así son todas mis noches; viviendo en un eterno placer.

lunes, 26 de julio de 2010

La dama de fuego

A ella la conocí por casualidad en un lugar que empezaba a frecuentar desde hace varios meses… era un bar de mala muerte, pero ella con su presencia le daba vida al lugar.

Mientras su vida giraba entorno a un tubo, mi vida giraba alrededor de ella; no podía sacármela de la cabeza, no podía dejar de ir a verla, sus movimientos de cada noche merecían mis aplausos, ella no dejaba de asombrarme.

Su cuerpo era perfecto, su rostro parecía de porcelana, sus ojos incitaban a la pasión, su boca solo provocaba deseo hasta en el más santo de los hombres.

Atraía a todos los hombres de la ciudad, sus bailes eróticos eran tan excitantes que los hombres pagaban hasta la vida por tan solo verla de cerca o tocarla… el aroma que ella dejaba en el lugar era tan subliminal, como una especie de afrodisíaco, que se podía ver algunos hombres masturbándose desde sus asientos.

Una noche que no pude ir al bar, éste se incendió, muchos resultaron gravemente heridos, otros murieron, otros inconscientes, las quemaduras de los allí presentes era algo como sacado de una película de terror. Ella se había quemado el rostro y algunas partes frontales de su cuerpo, muchos decían que hasta espantaba.

El lugar fue reconstruido y ella seguía bailando allí, ahora lo hacía con una máscara y con un traje con el que cubría su piel… Poco a poco los hombres dejaron de frecuentar el lugar, ya no les atraía aquella esplendorosa mujer que en el pasado arrastraba hasta al más sensato de los hombres.

El lugar quebró y posteriormente fue cerrado, pero ella seguía bailando en aquel lugar aunque solo lograra escuchar los aplausos del silencio… Yo iba a verla todas las noches, ahora bailaba en ropa interior, sin miedo de mostrar sus quemaduras pues aún se sentía sexy, y yo la veía así… Solamente yo habitaba el lugar, solo a mí me bailaba, solo yo la admiraba, y seguía deseándola como el primer día.

Muchas noches pasaron, y yo ya podía tocarla, mirarla de cerca y hasta besarla... todas las noches hacíamos el amor ardientemente en aquel antiguo bar, todas mis fantasías ella me las cumplía y yo las de ella; pero aparte de todo eso, lo que más me gustaba era verla bailar, a mi dama, mi dama de fuego.

miércoles, 21 de julio de 2010

Mi esclavo XXX


Así te tengo... suplicándome amor, rogando por mis besos, llorando por mis caricias y humillándote hasta lo más bajo aunque sea por una noche de placer..

Ven, vamos a la habitación, que allí te voy a enseñar como tener contenta a tu ama...

Te pediré lo que quiera, te obligaré a lo que yo quiera; estoy segura que como mi fiel esclavo me vas a complacer en todo... Tomaré las riendas de la locura, te tiraré al piso, te domaré con puro placer como si fueras la más vil fiera, te apretaré las manos y haré que me desees con locura...

Luego te tirare a la pared, te seduciré, y te invitaré a jugar con mi cuerpo de una y mil maneras... Te lanzaré a la cama, te exigiré que limpies todo mi cuerpo con tu lengua; y para no dejarte morir de sed, te dejaré probar el néctar que hay dentro de mí, estoy segura que luego de eso tendrás mas ganas de seguir…


Te enseñaré cosas que aún no sepas, te instruiré con el manual de mi piel… y si no aprendes la lección te azotare, te castigare y haré que repitas el proceso una y otra vez…

viernes, 16 de julio de 2010

Melodía Sexual


Toca la sinfonía de mi cuerpo, analiza la música de mis sentidos, déjame escuchar apasionadamente la orquesta de tus besos, haz que mi cordura vaya al ritmo de tu pasión, toca la cuerda de mi sensibilidad y quédate ahí por largas horas...

Quiero que mi deseo vaya al compás de tus manos, en dónde con esas notas me puedas llevar a un orgasmo interminable... Besa el acorde melódico de mis pechos, luego baja por los adornos de mi cintura donde vas a terminar amando el ritmo de mis caderas, vas a desear la armonía de mis piernas y no vas a querer despegarte ni un segundo de la canción que hay entre ellas.

Hazme sentir el preludio de tus caricias, el ritmo de tu placer, la sonata de tu sexo...

Esta es la única melodía donde no hay reglas, aquí puedes tocar las notas al ritmo que quieras... puedes subir y bajar como tu cuerpo te lo pida.

Esta melodía sexual vivirá en tu cabeza por toda la eternidad. Tócala y te aseguro que nunca la olvidarás...

viernes, 18 de septiembre de 2009

Deseos de una noche



Esta noche tengo ganas de encontrarme contigo; sentarnos en un viejo bar a tomar unos tragos, y que entre copas la noche te cuente lo que tengo ganas de hacer.


Esta noche quiero enredarme contigo, igual como lo hacen las ramas entre los árboles, quiero que nos perdamos en mi cama para así escapar juntos al cielo en un paseo interminable de deseo, quiero que me subas lentamente a las estrellas y que me bajes de prisa, para darme cuenta de que esto es real y no es una de mis tantas ilusiones contigo; quiero que me acaricies, que me beses, que me muerdas las entrañas y que juntos lleguemos al límite del placer para poder sentir ese escalofrío que tanto me gusta.


Quiero que nademos en los mares de la lujuria para luego tocar las aguas del placer y así saciar esta sed que tengo de deseo, deseo de ti, deseo de lo inimaginable, deseo de lo agresivo y excitante. Esta noche quiero secar hasta la última gota de mi saliva saboreando tu cuerpo que destila placer y deseo para mi boca.


Tócame, abrázame, apriétame, cárgame y juega con cada parte de mi cuerpo en la forma que desees. Esta noche quiero ser tuya completamente, no habrá nada que pueda apagar este deseo tan fuerte que tengo de estar contigo y sentirnos uno. Deseo apretar fuertemente las sábanas como si mi vida dependiera de ellas, y sentir tu lengua dentro de mí cuando provoque esa explosión con la que sueño tantas veces.


Parece que acabamos de encontrarnos en la estación de tren y me acabas de invitar una copa, ¿pasará esta noche lo que tanto deseo?...

viernes, 13 de marzo de 2009

El dios del sexo



Esta noche tuve el placer de conocer en mi sueño a un "Dios". Lo he querido llamar así, por las cosas tan mágicas que hacía con sus manos al tocarme, y por la sensación tan extraordinaria que sentía mi cuerpo cuando él estaba cerca de mi.


Me encontraba en la universidad tomando una clase, de repente salgo del aula y me dirijo hacia el baño, al entrar al baño veo que hay un chico con buen parecido, pelo castaño, alto, ojos claros que casi parecían azules, cuerpo fornido, tenía una mirada que mataba, oh si, como olvidar esa mirada. Tenía puesto un pantalón negro y una camisa blanca, y sobre eso tenía un mandil blanco (de esos que se usan en la cocina). El era el encargado de cuidar el baño, como esos que vemos en las discotecas o en resorts que están ahí para facilitarnos el papel o las toallas.


Completamente impactada con lo que acababa de ver, le pregunto que si ese es el baño de hombres, porque también había varios chicos dentro de éste. Y él me contestó que no, que ese baño era para hombres y mujeres. No le di mente al asunto, entré y me lavé las manos, luego de terminar, el chico me pasó una toalla para secarme las manos... mientras me secaba, las demás personas salieron del baño, quedándonos solos este muchacho apuesto y yo.



Cuando me dirijo a la puerta para salir, él se me atraviesa y le pone seguro a la puerta... Como por arte de magia, el baño se convirtió en una habitación donde solo había una cama. Me miró fijamente a los ojos, como invitándome a que vivamos la mas emocionante de las aventuras. Inmediatamente, me carga, quedando mis piernas entre su cintura. Tan grande fue la excitación que hubo en ese momento que no me quedaba otra opción que seguirle la corriente.



Recostados de la puerta, yo aún enganchada en su cintura, empieza a pasar su lengua por todo mi cuello, yo solo podía lograr cerrar mis ojos para disfrutar de tan extraordinario momento. Entre besos y caricias nos fuimos quitando la ropa, era como si nuestro cuerpo ardiera en llamas y la ropa solo nos estorbara; sentíamos la necesidad de querer unirnos, para así apagar ese fuego que con los segundos se hacía cada vez más intenso.



En la habitación solo podíamos respirar el oxígeno del placer, y cada uno de esos respiros solo aumentaba nuestro deseo de unirnos cada vez más. Era algo insaciable. Nos lanzamos en la cama, sus manos recorrían cada parte de mi cuerpo de tal forma que con cada toque me quemaba. En el momento en que yo quería acariciarlo y brindarle placer, él tomaba mis manos y me decía que no, que él estaba en ese lugar para brindármelo todo a mi. Es indescriptible decir lo que sentí en ese momento al oír esas palabras.



El se acomoda en la cama y me coloca encima de el, quedando mi espalda a su frente. De repente empieza a observar mi tatuaje, lo acaricia, lo besa y siento que mi cuerpo ha llegado al tope del éxtasis; sus manos estaban hechas con alguna sustancia divina. Lentamente, con sus dedos dibujaba la forma de mi cuerpo, y yo viviendo la aventura más grandiosa de mi vida. Aún no quiero despertar, estoy en el clímax total.


Me levanto de la cama y hago de cuenta que me voy; pero el chico se levanta rápidamente y me abraza por la cintura, luego tomó mis manos y las unió a mis espaldas junto con las suyas. Luego de eso, empezó a hacer unos movimientos con su cuerpo, con los cuales el mío también respondió a su llamado. Diría que hicimos el amor con ropa interior. Mi cuerpo ya no resistía tanta excitación, pero le pedía más y más. En mi sueño, solo podía amarlo con locura y desearlo ardientemente, porque él conocía cada una de mis fantasías, las cuales cumplía al pie de la letra sin yo tener que pedírselo. Su cuerpo era como un pozo rebosante de erotismo, y el mío era un cuerpo que tenía sed, sed de él.



Nuevamente, con sus besos empezó a recorrer mi cuerpo, iniciando por el cuello, bajando lentamente por mis pechos, siguiendo por mi cintura y llegando hasta donde se unen mis deseos, donde permaneció por un laaaargo rato, en el mismo lugar donde su lengua hacía unos trucos maravillosos que es imposible describirlo con palabras. Lo sentí tan real que al momento de despertar, mi cuerpo sentía la misma sensación, mi sabana estaba mojada. Fue como un volcán, una explosión, la explosión más grande de la historia.


Sus besos y caricias fueron más que suficientes para apagar cualquier fuego que hubiese existido durante ese sueño, en el cual conocí a un dios, al dios del sexo.
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